martes, 11 de mayo de 2010

La Prohibida 102 km en MTB, Serranía de Ronda



Este fin de semana, concretamente el sábado 8 de mayo se ha celebrado la Prohibida, prueba de Mountainbike, organizada por el club la Sufrida, que ocupa el vacío creado este año al no celebrarse los 101 km de la Legión, por encontrarse la misma en misión internacional.


De la UC Martínez Oliver han participado doce integrantes del mismo: Juan Hernandez, Pepe Álvarez, Paco Alvarez, Curro, Andrés, Iván y Josema, José Andrés, Manolo Aguilera, Pepe González, Manolo Berenguel y yo (Indalecio).


Hay que destacar la meritoria participación de Pepe Álvarez, 2º en su categoría y 5º de la general, Curro, 1º de su categoría y 7º en la general y Manolo Aguilera 14º de la General.


También hay que destacar la participación de Paco Álvarez y Juan Hernández, así como José Andrés y Pepe González, terminando todo el recorrido de los 102, que era durísimo.


La carrera ha sido infernal, con cinco puertos muy fuertes, el primero nada más salir; la subida de Arriate, después la subida a Setenil llamada cuesta del infierno, la subida de los bandoleros y el ascenso final a la Ermita. En palabras de algunos de los participantes, la prueba más dura en la que han participado. Además de estos cuatro puertos antes comentados, con porcentajes en algunos casos superiores al 25% (el GPS me llego a marcar en un momento el 27%, si me lo llegan a contar no me lo creo), la prueba estaba llena de sube y bajas, todos muy duros.


Nada más comenzar, a los 6 km, se presentaba un puerto fuerte, con porcentajes superiores al 25% y bastante largo, nunca terminaba, siempre que coronabas una loma, se presentaba otra, asimismo la bajada de este puerto era muy peligrosa.


A todo esto hay que añadir que muchas de las subidas eran prácticamente intransitables, como el primer puerto (que simplemente se reducía a rodadas de todoterreno en muy mal estado) y la subida a Setenil, que según me han contado estaba llena de unas matas muy altas y una trinchera profunda, en ocasiones de un metro, que había que ir cruzando de un lado a otro, para poder avanzar.


Las caras de los corredores, estaban totalmente extenuadas cuando llegaban a la meta.


Además de todo lo relacionado con la carrera, la convivencia en Montejaque ha sido muy gratificante, Manolo y yo, llegamos el viernes a más de las 21:00. Para ese entonces ya estaban en las casas: Curro y su novia Alicia, José Andres y los compas de la comarca del Almanzora, Andres, Fran y Josema, Manolo Aguilera (El Grajo), y José González con María José, su mujer y Macarena, su hija.


Juan Hernández, Pepe Álvarez y Paco Álvarez, junto a sus familias, estaban hospedados en Ronda.


Por la noche María José y Manolo Berenguel, nos brindaron una estupenda cena a base de pasta y pechuga de pollo, complementada con otros entrantes.


Después de la cena a dormir.


La mañana del sábado amaneció brillante aunque un poco fría, conforme el sol avanzaba en el horizonte, la temperatura, se hacía más agradable.


Llegaron los “Rondeños” y todos preparamos las bicis con los chips y los dorsales. Nos fuimos a la Salida y a las 10:00 después de la arenga del organizador y del alcalde de Montejaque, salimos en descenso vertiginoso hacia Benaoján y el rio. Aquí el primer entuerto, el camino totalmente cubierto por el agua del rio y echo un barrizal, que hizo que se creara un embotellamiento en el que algunos tardamos 20 y tantos minutos en salir y otros mucho más tiempo. A continuación el puerto de bienvenida, antes del km 6, que yo considero el más duro (sin haber visto el de Setenil) por lo intransitable del mismo. Desde este puerto la carrera se rompió y el rosario de corredores era muy grande.


En meta los primeros en llegar del club fueron Andrés, Iván y Josema, aunque ellos hicieron el itinerario corto después Pepe Álvarez, seguido de muy poco de Curro y Manolo Aguilera (el Grajo), con el recorrido largo, unos campeones. Un poco después, Manolo Berenguel y yo (Indalecio), aunque nosotros hicimos el recorrido corto (ya explicare más adelante nuestra accidentada carrera), al poco de llegar nosotros, Paco Álvarez, de recorrido largo, una gran carrera. Después Pepe González y José Andrés, unos monstruos y un poco después Juan Hernández, con el que hay que descubrirse el sombrero, por el gran tiempo que hizo en una carrera, que catalogaría de extrema, va mi enhorabuena para él.


Después de la carrera, nos duchamos y a la plaza a tomar cerveza y un buen plato de callos que nos brindaba la organización.


Recogimos la Jarra y la bolsa con regalos que otorga la organización y cambiamos opiniones de nuestra experiencia de carrera.


Juan Hernández, Pepe Álvarez y Paco Álvarez, se fueron para Ronda, y nosotros tomamos un café y esperamos hasta que Curro, recogió su premio, como 1º de su categoría y Manolo El Grajo, recogió el premio de Pepe Álvarez, como 2º de su categoría.


Al final de la noche, nos fuimos al restaurante La Reja, donde cenamos para celebrar el día tan estupendo que habíamos vivido.


El domingo por la mañana, nos levantamos temprano, con un día lluvioso (no quiero ni pensar como hubiera sido la carrera, de haber amanecido con un día como este). Rápidamente acomodamos las cosas y viaje de vuelta.


Sobre todo quiero mencionar la gran actuación de Pepe Álvarez y Curro, consiguiendo premio en sus categorías, así como los demás miembros del club, todos disputando la prueba a un gran nivel (eran las 20:30 y estaban entregando los premios y todavía llegaban corredores, cuando todos nosotros llevábamos horas allí). Y sobre todo hay que reseñar, que todos terminamos en perfecto estado, sin tener que contabilizar ningún percance, cuando el recorrido era por momentos peligroso.


A continuación voy a contar como ha transcurrido para mí la carrera, que ha sido más bien una odisea.


Empiezo la carrera bien, en el primer puerto lo asciendo bien, aunque técnicamente tengo limitaciones y poco a poco Pepe Álvarez, Curro y Manolo, los montañeros, se van marchando. Paco, con un mayor dominio técnico que yo, va justo delante de mí.


Al descender el puerto, pierdo unos minutos, al encontrarme un accidentado, que se había partido la clavícula (como después me dijeron), Pepe González, me alcanza en el descenso del puerto, tengo un buen susto, cuando casi termino despeñándome, al derrapar la bici y perder el control de la misma.


Le digo a Pepe, que en el primer puerto me he calentado en exceso y que voy a regular. Me voy encontrando poco a poco mejor, vemos a Paco, que va un poco más adelante.


Pasamos el control donde empieza el tramo cronometrado. Al poco paramos un momento en el primer avituallamiento, pierdo unos instantes al subir el sillín que llevaba demasiado bajo. Pepe González se adelanta un poco, llegando a Ronda, me alcanza José Andrés, Pepe González va unos metros por delante y Paco, lo vemos que va también un poco más adelantado.


Justo cuando alcanzo a Pepe González, en una rampa fuerte de las de Ronda, parte la cadena, me preguntan a voces Pepe y José Andrés que pasa y les digo que sigan que he partido la cadena.


Que mala suerte, me acude la desesperación, el año anterior no vengo por haberme partido el pie y este año nada más empezar, se me acaba la carrera, por partir la cadena. La resignación me invade. Llamo a Manolo Berenguel y le digo que he roto y que lo espero. En esos instantes pasa Juan Hernández me pregunta y le digo que siga que he roto.


Se para un muchacho, Juanma un sevillano, al que estoy eternamente agradecido, saca el tronchacadenas y arregla la cadena en un momento. Vuelvo a arrancar, pero la cadena ha quedado muy dañada del primer reventón y vuelve a romper. Le digo que siga, que no quiero entretenerlo más, ya que esa cadena ya no tiene solución.


Empiezo a pensar como llevar la bici a Montejaque, en ese tiempo habían pasado Andrés y uno de sus compañeros y el otro pasa después y me da su número de teléfono por si lo necesito. Subo con la bici andando y me dejo caer hasta un puesto de la organización, donde hay una muchacha, que resulta ser la hija del organizador.


Allí espero a Manolo Berenguel, cuando llega intentamos arreglar la cadena con su “troncha” y un eslabón de emergencia que lleva, tendríais que ver el arte que nos pegamos, estábamos para un cuadro, tardamos lo más grande, pero al final armamos la cadena.


De todas formas esa cadena no estaba para muchos trotes, había perdido tres eslabones y estaba muy tirante y además muy dañada, por lo que no se sí llegaría Montejaque, por la carretera.


Pienso que hacer y estimo que lo mejor es ir a una tienda de bicis y poner una cadena nueva.


Le pido a la muchacha el móvil para cualquier consulta que quisiéramos hacer.


Subimos a Ronda, buscando una tienda que decían había en unos edificios cercanos, allí nos dicen que no tocan bicis, nos recomiendan la tienda de Jesús Rosado, perdemos bastante tiempo buscando la misma, ya que está en una placeta, un poco escondida.


Cuando llegamos allí, menos mal, que Manolo, lleva dinero y podemos poner una cadena nueva. Manolo aprovecha para regular sus cambios. Aprovechamos para hablar con Jesús, que resulta, fue compañero de Juan Martínez Oliver en el Kelme y nos enseña un bicicletón que tiene a la venta.


Bueno, terminamos de todo el episodio, son más de la una, con la bicicleta arreglada, el espíritu deportivo me inunda de nuevo y le digo a Manolo que si intentamos terminar aunque sea la prueba corta, aunque lleguemos los últimos. Hemos venido a Ronda a correr la carrera y vamos a intentarlo, a pesar de las adversidades, Manolo está de acuerdo. Llamamos a la muchacha de la organización y le preguntamos que si podemos seguir en carrera y nos dice que sí, que por supuesto.


Hemos perdido más de 2 horas y media, pero no pasa nada, continuamos en carrera.


Llamo a Pepe González, para preguntarle por la posibilidad de intentar hacer la larga, pero me dice que mejor que no, que es muy tarde y se me haría tardísimo.


Hacemos un montón de kilómetros solos sin ver a nadie, la gente de la organización se ha ido ya. Llegamos a un sitio donde la carrera pasa por una verja (después nos enteramos que en ese punto estaba el sello de control de los 60 kms, que no pudimos sellar, por no poder pasar y que hizo que nos descalificaran al llegar a meta, con un buen rebote que cogí) y nos la encontramos cerrada con un candado, tenemos que continuar desviándonos un poco, para volver a coger el recorrido. Por fin encontramos a alguien de la organización.


Llegamos a la carretera y tomamos en dirección a Arriate, llegamos al avituallamiento, paramos y me alimento bien y también tomo bebidas isotónicas.


En el centro urbano, nos perdemos, la organización es un desastre. Al fin damos con el recorrido, empezamos a subir el puerto que hay al salir de Arriate, que es bastante duro y para mi sorpresa, después de haber perdido casi 3 horas, empezamos a alcanzar a corredores con dorsal verde (de la corta).


El puerto es duro, pero como no voy compitiendo lo subo tranquilo, sin forzar. Espero arriba unos minutos a Manolo y tomamos el desvío de la corta. Paramos en el avituallamiento y después de otro repechón comenzamos un descenso vertiginoso hasta la finca la romana, para ese entonces habíamos pasado a muchos verdes y marrones (pobres, jugábamos con trampa, llevábamos 40 kms, menos que ellos), después de bajar por el lecho de un arroyuelo, continuamos por un terreno rizado, donde nos alcanza Manolo el Grajo, llegamos al último avituallamiento, Manolo está ahí y parte delante de nosotros.


Continuamos, llegamos a la vía férrea y nuevo descontrol de la organización, falta de indicaciones y todos los corredores que vamos llegando, nos vamos perdiendo. No sabemos por donde continuar, vemos una cancela, la atravesamos, nos dicen los habitantes de la finca, que nos hemos equivocado, después de habernos adentrado casi un km, desandamos lo andado, para ese entonces hay bastantes corredores perdidos. Al final decidimos continuar por la vía férrea unos metros, hasta coger una pista que nos lleva de nuevo al recorrido. Luego me entero qua ahí perdimos el 2º sello.(más mala suerte imposible, como esta noche pierda el Barça me corto las venas, jajajajajajaj).


Empieza la subida de la Ermita, bestial, cojo mi ritmo y empiezo a subir con calma (que gran suerte de no ir disputando y llevar 40 kms menos, porque si esto es así duro, como sería de la otra forma, infernal).


Llego a las últimas rampas, a mi lado llega un corredor de los 130, el pobre viene jadeando, empezamos a subir, pero el pobre está agotado, y tiene que desmontar, yo por vergüenza torera, continuo para arriba, hasta que llego al tramo más duro, cuando faltan unos 500 mts para llegar arriba, y en una de esas no tengo más remedio que echar el pie a suelo, ya que voy derrapando y con la bici de lado a lado (que poca técnica), continuo los metros que me quedan a pie y vuelvo a montar antes de llegar a la cima, cuando el desnivel se rebaja y se hace más suave.


Paro en el corral de ganado que hay antes de la ermita y espero a Manolo (este año está menos entrenado, eso de la paternidad lo tiene absorbido), al rato pasa el de los 130 lo animo con gritos de ánimo y el tío me mira como diciendo “será cabrón este, que está aquí parado, como si na y yo hecho polvo”, y yo pienso para mí “hay que estar loco o gilipollas, para una vez que has subido la ermita, pegarte otro vuelto y volver a subirla, jajajajajaj”, luego ví que el muchacho quedó 2º de su categoría, todo un campeón hay que reconocerlo.


Ya en la ermita, con tiempo para pensar, me empiezo a dar cuenta de que la carrera ha sido para nosotros un poco rara, si bien hemos pasado por mantas de control de los chip, no nos han puesto ningún sello. Llamo a la muchacha y le digo que a ver si después de haber pasado todo lo que habíamos pasado, nos iban a descalificar, que nuestra única pretensión era terminar la prueba y que no nos importaba la clasificación, ella me contesta que no hay ningún problema.


Estando arriba, por lo menos veo a pasar a 40 verdes y otros tantos marrones y algunos amarillos. Llega Manolo, llegamos a la Ermita y descendemos, llegamos a la meta y el lio.


El juez mira el pasaporte y me dice que no hay ningún sello, lio montado, yo con mi tontería a cuestas explicándole que nuestra única pretensión es terminar, y el diciéndome que sí, pero que no puede hacer nada, hasta que me dice: “que lo estoy engañando, o que como sabe el que no lo estoy engañando”, y entonces me da el subidón, me acuerdo de su madre, de su padre y de su generación entera, menos mal que no se lo digo, si no montamos el lio. Total que me voy con un rebote de mil demonios.


Y ya para poner la guinda, la niña de la Jarra, mira el pasaporte no encuentra ningún sello y me dice: “qué bueno, que aunque no hay ningún sello, que ella me va a dar la jarra”, lo que me faltaba, a punto de reventar, me dan ganas de decirle metete la jarra donde te quepa, la tía ve la cara que se me pone y me da la jarra rápidamente.


Manolo partío de risa y yo con un rebote del quince, que se va a hacer. Menos mal que al final de la noche gano el Barça y se remedio algo el día, jajajajajaaaaaj.


En resumen, la prueba durísima, la organización un desastre, mi suerte la de un quebrao, los integrantes del club que participaron en la prueba, unos campeones y la convivencia inmejorable.



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