lunes, 22 de junio de 2009

Viaje a Suiza VI






















27 de Agosto Basilea-Lucerna-Pradera de Rütli-Interlaken


Pasamos la noche de forma tranquila, el aparcamiento estaba justo en un muelle del Rin, la orilla de enfrente es francesa.

Desayunamos y salí con el niño para que paseara. En el muelle había varios barcos amarrados, eran barcos de recreo para pasear por el río.

Pasaron bastantes barcos mercantes río arriba a descargar en el puerto de Basilea. Son unos barcos largos, planos con solamente el puesto de mando sobre la cubierta, con poco calado. Estaban cargados porque apenas sobresalían en el agua.

El niño corría por el muelle. El obelisco esta en una punta del muelle, a un lado se ve un puente, por el que se pasa de Suiza a Alemania, la otra orilla del río es francesa. Mas adelante se puede ver un puente internacional que une las orillas francesa y alemana.

Había un poco de todo aquí, restaurantes, los barcos que empezaban a aparejarse para salir e iban recibiendo pasajeros, empresas, etc. Es la filosofía industrial de los suizos y alemanes.

Al poco rato llegaron unos estudiantes de bellas artes y su profesora y empezaron a dibujar bocetos, estuve contemplándolos un rato.

Inma salió de la auto y fuimos al obelisco a tomarnos fotos. Estuvimos contemplando el sitio que es interesante, la frontera de tres paises.

Basilea en definitiva, no es como las demás ciudades suizas, es casi alemana. Nos encontramos mal ambiente en algunos sitios y suciedad también, cosas impensables en todos los demás sitios de suiza en los que estuvimos.

Después de pasear un rato grande por allí, decidimos partir hacia Lucerna.

Antes de salir pasamos por la plaza del ayuntamiento y tomamos unas fotos, aparcamos la autocaravana como pudimos y pudimos tomar las fotos.

Tomamos la Autopista, que pronto toma en dirección sureste y se convierte en la A2. En unos kms la autopista entronca con la A1 que va desde Berna a Zurich. Pronto vuelven a separarse las autopistas y la A2 continua en dirección sureste a Luzern (Lucerna).

Paramos en la autopista en un área de servicio, que en suiza son muy buenas. Entramos a comprar algunas cosas que necesitábamos en la tienda y después paseamos por las zonas verdes del área.

Continuamos viaje y entramos en Lucerna, aparcamos en una zona de estacionamientos al lado del Kapellbrücke (el puente peatonal del siglo XIV, que es el monumento más famoso de Lucerna).

Eran un poco más de la 14:00, fui a una panadería cercana y compré pan. Tomamos una comida rápida.

Pronto salimos a pasear y ver el centro histórico de Luzern.

Lo primero que hicimos es tomar fotos del Kapellbrücke y pasear por él, es muy bonito, esta decorado en sus costados con miles de macetas de flores de colores en su techo esta decorado de cada pocos metros con unos paneles que están pintados con escenas de la vida de Lucerna. El puente cruza sobre el Reuss que es el río que parte del lago Lucerna. Formaba parte de las fortificaciones defensivas de la ciudad. En el centro del río el puente se une a la Wasserturm, una torre octogonal que ha servido de torre defensiva, de faro, prisión y tesorería. Es el puente de madera más antiguo de Europa y el símbolo de la ciudad. En 1993 un incendio lo destruyó parcialmente, pero fue reconstruido.

Lucerna es una ciudad de tamaño mediano, unos 70000 habitantes. El casco antiguo se recorre muy bien a pie.

Cruzamos el puente que nos llevó hasta el casco antiguo. Salimos justo entre dos capillas una de ellas es la St Peterskapelle, que da nombre a la plaza Kapellplatz. Paseamos por la Kapellplatz y nos fuimos a la orilla del río para dirigirnos al Rathaus el boulevard se llama Rathausquai. El ayuntamiento es muy bonito en los soportales de los bajos del Rathaus y los edificios cercanos hay cafés y otros puestos que hacen que tenga mucho colorido y ambiente la zona. El ayuntamiento es de estilo renacentista de principios del siglo XVII.

Después subimos por unas escaleras que había en el costado del Rathaus muy bonitas que dan a otra plaza la Kornmarktplatz, esta plaza también tenía mucho ambiente. Estuvimos paseando por la plaza viendo los puestos los cafés y las tiendas.

Desde aquí salimos por una calle lateral y fuimos a parar a la Weinmarkt, otra bonita plaza. Aquí nos paramos en un café y tomamos dos cafés, el niño estuvo jugando con un perro, que le llaman mucho la atención. El bar es muy bonito, entre dentro y subí a una planta alta que tiene que es muy bonita y esta muy bien decorada.

Después de tomar el café y el rato de relax, continuamos andando, como en todas las ciudades suizas, las fachadas de las casas están decoradas con pinturas de motivos de la vida e historia suiza y de las ciudades. Fuimos tomando fotos de lo que nos intereso.

Continuamos andando y llegamos a otro puente que cruza el Reuss, el Reussbrücke, cruzamos el puente, donde tomamos fotos del río y de los edificios que hay a ambos lados del río. El puente te lleva a la avenida que va paralela a la otra orilla del río que es la Bahnhofstrasse.
Hay unas escalinatas que llevan al río, en ellas había varios cisnes preciosos, le tomamos fotos a algunos de ellos. Uno de ellos incluso nos bufo al acercarnos a él.

Seguimos paseando por la avenida pasamos el Kapellbrúcke y continuamos hasta llegar al KKL para verlo (Kultur und Kongresszentrum Luzern). Es un edificio impresionante de cristal y acero con un tejado muy grande en voladizo sobre las aguas del lago. Nos impresiono bastante el edificio, le tomamos bastantes fotos.

En la zona norte del casco antiguo están las antiguas murallas defensivas de la ciudad, pero no nos dio tiempo a verlas, lo dejaremos para otra vez, porque tenía un poco de miedo de donde estaba aparcada la autocaravana, aunque habíamos pagado el ticket de parking, no me fiaba de que se la llevaran.

Decidimos partir, antes de ir en dirección a Interlaken, tenía ganas de ir a la pradera de Rütli, que es un sitio muy emotivo para los suizos. Es donde firmaron el pacto los representantes de los tres cantones boscosos que dio origen a la Confederación Suiza.

Tomamos la autopista que sigue siendo la A2, esta autopista es la que va hacia el sur, a el Tesino, pasando por el túnel de San Gotardo y que al final desemboca en Italia.

Salimos por una carreterilla que lleva a Seelisberg, el paisaje es precioso, pasamos por una zona de montaña muy bonita, en una hondonada hay un lago, el Seeli, que es muy bonito. Cuando llegamos a Seelisberg la carretera empieza a descender con una gran pendiente.

No pudimos llegar al sitio exacto de la pradera, porque no se podía llegar en coche y había una verea, pero no encontré espacio donde aparcar la autocaravana ya que la carretera era muy estrecha y no había apartaderos, además la pradera estaba a más de una hora caminando, según se indicaba y con el niño tan chico, era difícil hacer el trayecto.

Continuamos descendiendo hasta llegar a un embarcadero, Treib se llama, desde donde salen barcos hacia Brunnen que esta enfrente, pequeña ciudad turística que esta junto a Schwyz. Estábamos en la otra parte del lago Unersee. Desde el embarcadero sube un tren de cremallera hasta Seelisberg. Estuvimos bastante rato paseando por la zona y tomando fotos. Entramos en la estación y vimos como descendían los trenes y después nos tomamos una cerveza en la terraza del restaurante que hay en el embarcadero.

La tarde era preciosa, el tiempo era maravilloso. La verdad es que el paisaje es muy bonito, los rayos de sol bañaban el agua del lago. Era un espectáculo maravilloso que regocijaba el corazón y los sentidos, son de esas imágenes que se te quedan grabadas. La verdad es que el espectáculo natural que te brinda Suiza es maravilloso y se te quedan grabadas en la memoria muchas imágenes que son difíciles de olvidar.

Después de estar disfrutando del paisaje bastante rato, decidimos partir en dirección a Interlaken, donde queríamos llegar antes de anochecer.

Tomamos de nuevo la A2 en sentido contrario, de nuevo hacia Lucerna. Al pasar Stansstad, tomamos la carretera que lleva a Interlaken, la N8, es una vía rápida, no llega a ser autopista pero en ciertos sitios esta muy bien acondicionada, vimos obras, que parece que eran para convertirla en Autopista. El lago de lucerna hace un entrante a la altura de Stansstad y se adentra unos kms, convirtiendo el paisaje de por si bonito en maravilloso.

La carretera empieza a subir, a los pocos kms llegamos a las orillas de otro lago, el SarnerSee, a partir de aquí la carretera se estrecha, hay algunas curvas, hasta que llegamos al puerto de montaña, el Brünigpass, que da acceso en su otra vertiente al valle donde se encuentra Interlaken, entre otras poblaciones.

Poco después de descender el puerto tomamos de nuevo la carretera N8, que en pocos kms, se convierte en Autopista. Vamos por la ribera sur del lago Brienzer See, que es el que esta al este de Interlaken, el que esta al oeste es el Thuner See, Interlaken se encuentra en un pequeño istmo de tierra entre los dos lagos.

Pronto llegamos a la salida de Interlaken y entramos en la ciudad. Paramos en unos aparcamientos que hay en una avenida que se llama Lindenallee, que es continuación de la Alpenstrasse. Estas avenidas bordean un gran prado que hay en el centro de interlaken, en la otra orilla del prado hay otra avenida, con grandes hoteles, joyerías lujosas y muchas tiendas. Esta avenida es la Höheweg.

Salimos pronto de la Autocaravana, rodeamos el prado y caminamos por la Höheweg, cuando llegamos al Gran Hotel de Interlaken, en la puerta había dos Lamborghinis diablo, uno blanco y otro amarillo, era la primera vez que veía dos coches de estos en vivo, me tomé varias fotos con los coches, con el niño tomado.

Seguimos caminando, llegamos a una esquina de una plaza bastante animada, nos adentramos en ella. Había una pizzería italiana, y al lado un pub cubano, nos choco bastante encontrarnos un pub de este tipo aquí.

Nos sentamos en la pizzería a cenar. Después de cenar fuimos al pub cubano y nos tomamos unos mojitos, también aproveché para conectarme a Internet, para mandar un correo. Nos pasamos una velada muy agradable.

Después de esto volvimos a la autocaravana por el otro extremo del prado, no hacia mucho frío, la noche era tranquila, el ambiente también era muy tranquilo. Como no vimos ningún cartel de prohibición y además había otra autocaravana aparcada (era finlandesa, la primera vez que veía una de esta matrícula), nos quedamos a dormir allí.


28 de Agosto Interlaken-Lauterbrunnen

Nos levantamos tarde ese día sobre las 10:00, eran nuestros últimos días en Suiza y queríamos tomárnoslo con calma.

Desayunamos tranquilamente y tomamos la carretera que lleva a Lauterbrunnen que es la misma que utilizamos para entrar en Interlaken pero en dirección contraria.

Antes de salir de Interlaken paramos en una tienda de bicicletas y estuvimos mirando los precios y modelos, Interlaken es cara.

Justo al salir de la ciudad y al pasar la autopista, hay un centro comercial, creo recordar que es de la marca Spar, paramos allí para hacer compras y echar un vistazo a algunas cosas.

Se nos hicieron más de las 12:00, salimos del centro comercial y paso una cosa curiosa. Detrás del centro comercial hay un parking que da a un prado. Nosotros aparcamos la autocaravana en este parking y la cabeza de la autocaravana entraba un poco en el prado. Pues bien el dueño del prado había estado recortando la hierba del prado, con una cortadora, y justo había quedado en todo el prado el pequeño trocito que tapaba el morro de la autocaravana. Cuando arranque la autocaravana y la apartamos del sitio, observé que el hombre tranquilamente salía del porche de su casa, con la máquina, y llegaba al lugar donde quedaba el trozo sin cortar y terminaba de cortar el césped. Me atreví a bajar de la autocaravana y pedirle disculpas, incluso a riesgo de recibir una bronca, pero no paso nada el hombre me dijo que no importaba.

Eso me ha servido para recordar que en toda Suiza, se tienen todos los prados muy limpios y bien recortados, no se si es que habrá alguna ley o normativa al respecto, o simplemente que los suizos son tan cuidadosos que mantienen sus prados limpios, para que el entorno este más bonito.

La verdad es que la estampa de todos los prados recortados, hace que la imagen de Suiza si cabe sea todavía más bonita. Los suizos están muy concienciados de la importancia del turismo en su economía, y asimismo de lo importante que es la imagen que tenga su entorno para el turismo.

La carretera pasaba por una serie de pueblecillos, en el primero de ellos había un concesionario de autocaravanas. Hicimos otra parada a verlas. Creo que el pueblo es Gsteigwiler.

Poco a poco nos íbamos adentrando en el valle. Como todos los valles glaciales es escalonado, primeramente hay una parte más baja que es la más cercana a Interlaken, el valle de todas formas va subiendo un poco, pero se llega a una zona, a la altura del pueblo de Isenfluh, donde la subida es bastante más pronunciada y que nos lleva al nivel de Lauterbrunnen.

El valle es bastante estrecho y las paredes tienen una altura considerable, lo que hace que el pueblo este bastante encajonado en el fondo del valle. La verdad es que el paisaje es precioso, como en toda Suiza, todo muy verde y el agua corriendo por todos lados, mucha limpieza, mucho orden, tranquilidad y por lo menos sensación de seguridad.

Al llegar al pueblo (Lauterbrunnen) fuimos rápido al camping Jungfrau, nos habían hablado bien de él. La verdad es que el camping esta muy bien, esta justo al lado de o debajo según se mire, de una de las cascadas, la más espectacular de las que caen por las paredes del valle. El sitio es muy bonito vamos. Luego la verdad que utilizamos muy pocos servicios del camping y tiene un precio elevado, pero la verdad es que después de tantos días en los que no paramos nos vino bien descansar en este sitio.

El camping tiene un sitio acondicionando para la descarga de aguas grises y wc químico, nada más llegar hicimos esto.

Cuando nos acomodamos en la parcela que nos dieron, eran más de las 14:00 horas, por lo que rápidamente nos pusimos a hacer de comer, hicimos unos espaguetis, regados con un vino tinto y algunas cosillas más.

El día era maravilloso, una temperatura muy agradable, el sol brillaba y el entorno precioso, nos quedamos sentados en las sillas relajados disfrutando del momento, aprovechando que el niño estaba durmiendo la siesta. Pronto nosotros también sesteamos escuchando el trino de los pájaros y el rumor del agua, del río que estaba a nuestra espalda.

A eso de las 17:00 se termino la siesta el niño, se despertó y todo el mundo arriba. Montamos al niño en el carrito y nos fuimos a caminar por un sendero que iba junto al río valle arriba. Llegamos a un puente que cruzaba el río, el sendero atravesaba unos prados y subía a través de ellos para ir a desembocar en la pequeña carretera que subía hacia los caseríos del valle. Continuamos andando, vimos unas casas preciosas, como las que aparecen en los dibujos de heidi, le tomamos fotos, pensamos que sería muy bonito vivir una temporada en una casa de esas, con todo el valle nevado y la chimenea ardiendo en el interior.

Continuamos caminando, cuando de pronto sentimos unas voces, miramos hacia arriba de una de las paredes, la derecha según subíamos y de pronto vimos un paracaidista descendiendo de las alturas, permanecimos en el sitio y poco a poco se fueron tirando más paracaidistas, hasta que todo el espacio celeste estuvo plagado de ellos, la imagen era preciosa. No se como se llaman estos paracaídas, son parecidos a los parapentes.

Tomamos fotos a un jardín que había repleto de flores, algunas muy grandes. También estuvimos observando los caseríos que había y viendo los útiles y las construcciones que utilizan para las labores agrícolas. También vimos las típicas vacas suizas pastando por los prados.

Estaba oscureciendo y decidimos volver al camping.

Llegamos a la auto, tomamos algo de cenar y descansamos un poco. Que bien se estaba debajo del toldo (porque caía un poco de relente) y sentado en la silla, en el césped del camping.

Después de estar un rato descansando, decidimos salir a dar una vuelta por el pueblo, para hacer un poco de ejercicio antes de acostarnos.

El Camping Jungfrau, está al final del pueblo. Tomamos la carretera, pasamos primero por un hostal, que al fin al cabo era una gran casa alpina de varias plantas donde se alquilaban habitaciones, mucha gente en Suiza vive de esto.

Después de esto pasamos delante de una casa comunal o construcción, porque más bien es un almacén, donde están los focos que iluminan la cascada por la noche. Al volver la vimos con más detenimiento.

Seguimos caminando y entramos en el pueblo, había muchos hostales y hoteles con cafetería-restaurant en la planta baja, con terraza, que estaban atestadas de personas. Vimos la oficina de correos, algunas tiendas de deportes. La oficina municipal, que es como el ayuntamiento. La oficina de información, tiendas de comestibles, algunas plazas, una zona de juegos infantiles y al final del pueblo la estación de tren, no me canso de decirlo, en suiza hasta el pueblo más pequeño esta comunicado por tren.

Tomamos fotos del pueblo, iluminado por la noche, me gustan mucho las fotos nocturnas y también de la cascada iluminada por la noche.

Cuando volvimos de nuevo, nos paramos en el almacén municipal y entramos a un prado que hay por detrás que da acceso a una senda que lleva a la cascada.

Después de esto nos fuimos al camping a descansar.

viernes, 19 de junio de 2009

Viaje a Suiza V




















25 de Agosto Maienfeld-Liechestein-Fedkirlch(Austria)-Appenzell-Sankt Gallen-Lago Constanza


La mañana amaneció tranquila y algo encapotada, que sitio más tranquilo es Maienfeld, desayunamos, mientras mi mujer se lavaba el pelo (tarea lenta en las mujeres y más si lo tienen largo), el niño y yo salimos a pasear por la ciudad (más bien pueblo), es bastante pequeña, vimos el ayuntamiento y los restos de un castillo, las casas todas tienen jardines muy bonitos y en algunas había animales como gallinas o pavos.

Cuando mi mujer termino fuimos a la tienda de souvenirs de Heidi y compramos algunas cosas entre ellas un libro de Heidi en ingles, tomamos un café y nos dirigimos hacia la casa de Heidi en Dörfli.

En las cercanías han construido un moderno hotel al lado del parking para los vehículos. Hicimos andando la distancia que quedaba hasta la pequeña aldea, por el camino nos encontramos vacas e incluso un burro. La aldea es muy pequeña, apenas cuatro casas, en ella esta la tienda de souvenirs de Heidi justo en una zona que se puede considerar la plaza, enfrente de la tienda esta un edificio que es el Rathaus (el ayuntamiento, no se si real o simbólico). En un extremo del pueblo esta la casa-museo de Heidi. Entramos en ella, previo pago de las entradas, y estuvimos casi dos horas en las diversas estancias de las tres plantas de la casa, había muchas cosas curiosas y que recordabas de la serie de dibujos animados, la salida daba a un patio-prado que hay en la parte trasera de la vivienda.

Cuando volvimos a la zona de la tienda, en la plaza había cabritas que estaban jugando con los niños/as y también gallinas, a Sergio le gustaban, pero cuando se acercaban a él lloraba, al final se aclimató la situación e incluso consiguió tocar un poco a las cabrillas.

La verdad es que nos quedamos con muchas ganas de subir a la cabaña de la montaña, que también existe, pero la excursión no era apropiada para ir con Sergio, porque era muy pendiente y bastante larga de por sí indicaba que con niños mayores que él que pudieran andar se tardaban 2 horas, imaginaros con Sergio a cuestas. Total que lo dejamos para otra vez así tenemos excusa.

De todas formas os digo que no os lo perdáis, el sitio es bonito, aunque el pueblo en sí no sea gran cosa, pero el paisaje y el ambiente que evoca es precioso.

Eran las 13:00, pero decidimos marchar, entrar en Liechestein y comer allí. En vez de tomar la Autopista, fuimos por una carretera de montaña, que se podía tomar directamente desde Dörfli, en el mapa marca que es la 28. Esta carretera nos llevo a la parte alta de la montaña, en donde había un castillo militar, donde todavía hay guarnición militar.

Al contrario de la creencia extendida en Suiza si hay ejercito, además con una gran tradición, los suizos fueron muy beligerantes, liberaron su tierra de las potencias que la tenían colonizada e incluso invadieron las zonas lombardas al norte de Milán, además los papas se guardan con La Guardia Suiza.

Al pasar por debajo de la puerta de la muralla del baluarte defensivo, por la que pasa la carretera, esta empieza a descender hacia el valle y los pocos kms entramos en Liechtenstein, entre Liechtenstein y Suiza no hay frontera, además la moneda es el franco suizo. Es bastante pequeño, pronto llegamos a Vaduz y nos dirigimos al area de Ac, que nos indicaba el GPS, las coordenadas son: Latitud N 47.1395° y Longitud E 9.5111° en decimal.

La página de turismo del principado, que tiene versión en Español es esta: http://www.tourismus.li/de/welcome.cfm?language=es.

Llegamos pronto y nos pusimos a hacer de comer. Después de comer fuimos al centro. Al castillo no se puede entrar porque es la residencia oficial de la familia real, andamos un poco por el la ciudad, aunque no encontramos el casco histórico, no se si porque era muy pequeño, tomamos un café y decidimos partir para Appenzell.

Antes de partir miré la ruta y vi que podíamos tomar la A 13 o seguir la carretera (que en Austria se llama la 191) entrar en Austria hasta la ciudad de Feldkirch y desde ahí tomar otra carretera hasta Appenzell. Decicimos entrar en Austria para por lo menos decir que hemos pisado suelo Austriaco.

Seguimos la carretera y pronto entramos en Austria, en el puesto fronterizo ni hay que detenerse. Atravesamos la ciudad viendo donde nos deteníamos y nos encontramos con un supermercado Lidl, que en Suiza no hay, y decidimos pararnos para hacer unas compras.

Después de comprar era bastante tarde y decidimos marchar hacia Appenzell para que no se nos hiciera de noche.

Montamos de nuevo en la Auto y seguimos la carretera, primero siguiendo la 190 y luego tomando otra que se llama Schwiezer Strasse, hasta cruzar el Rin, después seguimos la N 13 en Suiza, hasta tomar un desvío, por una carretera de montaña que nos llevo hasta Appenzell, tengo que decir que la carretera era muy pendiente y estrecha, por lo que entraña bastante dificultad para las personas que no tengan bastante manejo con un vehiculo grande como es una Autocaravana.

Los paisajes de Appenzell son maravillosos, son de los que aparecen en las postales. Prados inmensos, con la granja en medio de ellos, las vacas pastando e incluso en las cimas de las montañas cercanas había casas, es un marco maravilloso. Paramos la auto y estuvimos un rato deleitándonos con las vistas.

Cuando llegamos a Appenzell aparcamos la auto en un aparcamiento que hay junto al rio, cruzamos un puente y estabamos en el centro de la ciudad. Es una ciudad pequeña pero muy bonita, las tiendas estaban cerrando cuando llegamos. Paseamos por las calles de la ciudad y fui tomando fotos. Había una gran tranquilidad, pocos vehículos circulaban por las calles y eso sí muchas bicicletas, como en toda Suiza. Anduvimos viendo escaparates y edificios, muchos de ellos decorados con pinturas, nos paramos en una tienda con productos típicos de la zona (quesos y otras muchas cosas) que todavía estaba abierta y compramos algunas cosas. Seguimos paseando viendo edificios algunos bares tenían las terrazas con gente que tomaba cerveza, pero en general no había mucha gente por la calle. Nos pareció una ciudad muy coqueta. La tarde estaba nublada y hacía un poco de fresco. Le tome fotos a la catedral y a una muralla exterior que iba paralela al rio.

A más de las 20:00 decidimos coger de nuevo la auto y tomar en dirección a Sant Gallen, era tarde pronto anochecería.

Quiero hacer un aparte para hablar de la bicicleta en Suiza, la bicicleta en este pais es toda una cultura, se usa muchisimo, todos los ciudadanos la utilizan habitualmente. Desde los más jovenes a los más mayores (nos encontramos a señoras y señores de más de 70 años ir a la compra con la bici). Todos los transportes públicos tienen espacios para colocar las bicicletas. Hay carriles bicis por todas partes. Suiza tiene miles de kms de rutas cicloturistas indicadas, con diferentes dificultades y por entornos variados. Al ciclista se le respeta mucho. Y por último en muchas ciudades las personas dejan las bicis aparcadas prácticamente sin protección y no pasa nada, no hay temor a que las roben la gente esta tranquila (en Appenzell ví bicicletas bastante buenas sin ningún tipo de candado). O sea que para personas para mí que me gusta la bici y práctico habitualmente deporte en bici, además de que voy al trabajo muchas veces en bicicleta, este país es una maravilla.

Llegamos a Sankt Gallen pronto, pero al aparcar se perdían las últimas luces del día, aparcamos en el centro, en una calle justo detrás de la catedral.

Salimos y nos dirigimos a la zona de la Catedral, como era de noche no pudimos entrar a la biblioteca que es patrimonio de la Humanidad. Aquí en Sant Gallen, esta la sede de la Unesco.

Primeramente fuimos al entorno de la catedral, le tome fotografias (nocturnas que me gustan mucho) y toda la plaza y espacio abierto que hay en la parte norte, después andamos por el centro.

Al final entramos en un bar español que hay justo enfrente de la puerta principal de la catedral. La verdad que nos encanto estar entre compatriotas, cenamos tortilla de patatas y otras cosas, entablamos conversación con el dueño y empleados todos españoles. Los clientes suizos, se estrañaban de la algarabía que montabamos. El dueño es de La Coruña y su mujer de Jaen, un empleado de León, pero afincado en Asturias. Total lo pasamos muy bien.

Salimos a más de las 23 h, no había otro establecimiento abierto. Paseamos por las calles a estas horas casi desiertas (aunque Sant Gallen la encontre con más gente por la noche que otras ciudades nocturnas). Al final llegamos de nuevo a la autocaravana, no sabía donde dormir.

Miramos las areas y nos decidimos por una justo en la orilla del Bodensee (Lago de Constanza), es un parking junto al lago. Las coordenadas son las siguientes Latitud: N 47.49594° y Longitud: E 9.46497°. Es un sitio muy tranquilo y recomendable, justo al borde del lago con un paisaje maravilloso. Nada más llegar nos acostamos pues era tarde.

26 de Agosto Lago Constanza-Constanza-Schauffausen(cataratas del Rin)-Stein am Rheim-Zurich-Basilea

Nos levantamos temprano, después de desayunar el niño y yo nos fuimos a la orilla del lago, como vimos un montón de aves acuáticas, nos volvimos a la auto a por pan duro y se lo echamos a las aves, justo en la orilla del lago hay bancos para sentarse.

Todo el contorno del lago tiene un carril bici que lo recorre, para los amantes de la bici tiene que ser maravilloso. Tengo pendiente el hacerlo.

Después de estar un rato a la orilla del lago, decidimos marcharnos, hay una carretera que sigue toda la margen del lago, la nacional N13, n el recorrido fuimos viendo muchos campos de frutales y pequeñas poblaciones, hasta que llegamos a la frontera con Alemania, ya dentro de la misma ciudad de Constanza. La ciudad es parte suiza y parte alemana.

Mi mujer no tenía su día y no quiso darse una vuelta por la ciudad, yo si me fui, paramos en una zona de aparcamiento justo al lado del centro histórico, aparece como área de ac en los ficheros de camping car infos, yo no ví servicios para el llenado y vaciado de aguas, pero si había muchas autocaravanas aparcadas, estas son las coordenadas: N 47.65824º y E 9.16929º.

Cruce la calle, y entré en la ciudad por una puerta medieval, la ciudad es muy animada con mucha gente por las calles, en cierto modo encontré diferencia con las ciudades Suizas, más animación y bullicio, las tiendas con tenderetes en la calle.

Desde esta puerta accedí a una calle principal con mucha animación, la seguí a lo largo hasta que llegue a un cruce de calles, vi mucha animación y me dirigí hacia allí, era mañana de mercado. El mercado estaba muy ajetreado, había muchos puestos de frutas y verdura, quesos, salazones, etc.

Después de estar dando vueltas por el mercado continué caminando hasta que llegue a una zona amplia en la catedral. Estuve un rato admirando la zona y me volví, porque había pasado bastante rato y quería volver a la autocaravana. Rodeé la catedral y me adentré por una calle que corría paralela a la que habia seguido hasta llegar aquí. Tenia menos bullicio que la anterior pero también tenía muchos personas, en particular muchos turistas. Llegue al final y tome otra calle que llevaba a la puerta por la que había entrado anteriormente.

Nada más llegar a la auto arrancamos y volvimos a tomar la N13 en dirección a las cataratas del Rin en Schaffausen.

Aparcamos en el pueblo, aparece en el mapa un area de ac, pero nosotros paramos en un aparcamiento cercano a las escaleras que bajaban a las cataratas.

Bajamos hacia las escaleras, el paisaje es impresionante, y las cataratas son muy bonitas, no son de gran altura, caen en dos escalones, hay varios peñones en medio de las cataratas, hasta uno de ellos se puede subir por unas escaleras a las que te llevan los barcos. Fuimos tomando fotografías mientras bajábamos por las escaleras, nos hicieron unos turistas españoles una foto de familia(se escuchaba mucho hablar en español), llegamos abajo a un paseo que hay en la orilla en la desembocadura de las cataratas, el río hace una gran curva justo después de las cataratas. Paseamos bastante rato admirando el espectáculo. Se puede cruzar un puente que lleva a un castillo que hay en la otra orilla de las cataratas, pero nosotros desistimos porque era tarde y el niño tenía que comer.

Volvimos al centro de la ciudad de Schaffausen pero nos fué imposible parar porque no encontramos un lugar adecuado, salimos a las afueras y en los aparcamientos de un centro comercial paramos. Era ya tarde y el niño tenía hambre.

Al terminar de comer, no sabiamos que hacer si volver a Schaffausen e intentar aparcar o seguir viaje y ver Stein am Rhein. Nos pareció más conveniente seguir, porque para aparcar en Schaffausen lo teníamos difícil.

Continuamos viaje por la N13, el Rin por estos lares es frontera entre Suiza y Alemania. En pocos kms llegamos a Stein am Rhein, cruzamos el puente que cruza el Rin, porque el casco histórico esta en la otra margen del rio, el aparcamiento estaba complicado, por lo que volvimos a cruzar el puente y aparcamos en los aparcamientos de la estación de ferrocarril. Nos dirigirnos andando hasta el casco antiguo, la verdad es que es precioso, todas las casas están decoradas en sus fachadas con pinturas, recreando escenas medievales, escudos, símbolos típicos de la zona, etc.

Nos sentamos en la plaza central y tomamos un café, luego estuve curioseando en una tienda de bicicletas que tenía muy buen precio. Después andamos por todo el pueblo, llegamos al final y volvimos al puente por la margen del río. Inma se dedico a recoger algunas flores para decorar la autocaravana.

Después de paseamos un rato por las casas que había en la zona más moderna del pueblo y vimos una tienda de bicicletas que tenía bicis tradicionales (de paseo, compra, ciudad, etc.) pero con todas la prestaciones modernas.

Pronto estábamos de nuevo en ruta, ahora nos dirigiamos a Zurich, tomamos una carretera que pasaba por un entorno muy bonito, una zona de campos, bosques y pequeños pueblos, nos encontramos con una unidad del ejercito suizo de maniobras.

Desembocamos en la A4 que nos llevo a Zurich. Zurich es la capital financiera de Suiza, se nota en el esplendor de los edificios de la ciudad y en la gran cantidad de bancos que hay.

Llegamos a Zurich a media tarde, el GPS, nos lleva al centro de la ciudad, es imposible estacionar en este sitio con la Autocaravana. Salimos a una avenida grande que discurre al borde del lago Zurichsee. Encontramos algunos aparcamientos pero muy alejados del centro de la ciudad, por lo que decidimos volver al centro a ver si encontrábamos algo más cercano.

Tuvimos suerte porque en un parking que hay justo en el centro, en la puerta de la Opera, aparcamos, fue una verdadera suerte.

Sin más tardar bajamos de la autocaravana, para pasear por el centro de Zurich.

Donde aparcamos había un verdadero laberinto de líneas de tranvía, cruzamos por los pasos habilitados y nos fuimos a la orilla del lago. Había cisnes y otras especies de aves y mucha gente echando fotos. Al poco rato de estar allí empezó a oscurecer. La verdad es que me gustan mucho las fotos nocturnas y estuve tomando bastantes con la cámara.

Cruzamos el puente (Quaibrücke), desde el mismo puente tome otras fotografías y tomamos la ribera Stadhausquai, donde había barcazas o bateas fondeadas en el río, en las que había restaurantes con música de orquesta en directo.

Seguimos paseando, la verdad es que la ciudad es muy bonita y por la noche tiene un encanto especial, por lo demás como en todas las ciudades suizas, no se veía delincuencia, nos encontrábamos seguros.

En el Munsterbrücke (el puente de la catedral) tomamos fotos de la catedral iluminada, era todo muy bonito. En algún sitio estaban tocando el saxofón y la música nos llegaba hasta nosotros.

Paseamos por las cercanías del río y después pasamos el puente de la catedral y nos fuimos a la otra ribera.

Cerca de la catedral había una zona con wifi gratis, la gente estaba con sus portátiles navegando por Internet.

Miramos algunos escaparates y volvimos andando hasta el punto de partida. En un sitio me tome un bocata de salchicha y después tomamos unos helados.

Un poco antes de las 00:00, decidimos montar en la auto y tomar en dirección de Basilea, la distancia no era muy larga, solamente perdimos un poco de tiempo al echar gasoil.

Zurich es una ciudad muy bonita en próximos viajes la visitaremos con más tranquilidad.

Tomamos la Autopista, que en los primeros km es la A1/A3, luego se dividen tomando la A3 en dirección Basilea.

Basilea es una ciudad grande, desde aquí el Rin empieza a ser navegable, por eso es el único puerto de Suiza, puerto fluvial. Es una ciudad bastante cosmopolita y se puede decir que con mucha mezcla, rasgos alemanes sobre todo y franceses.

Como era de noche y no había tráfico decidí entrar con la autocaravana hasta el mismo centro histórico de la ciudad. Aparcamos en la misma puerta de la catedral, era extraño pero no había coches, solamente había una furgoneta tipo camper, aparcada también en la misma puerta de la catedral.

Nosotros paramos también, de todas maneras a mi me parecía muy extraño que en el mismo centro de la ciudad hubiera tanto espacio. Le pregunté a un guarda jurado que había en la plaza y me explico que por la mañana había mercado, por eso no había ningún coche aparcado. Decidí no aparcar allí y buscar otro sitio, por la mañana tendríamos problemas. De todas formas como tenía tiempo, decidí tomarle unas fotos a la catedral y después me dí una vuelta por las calles del centro, Inma no quiso bajar porque el niño estaba durmiendo.

Después de dar una vuelta, decidimos marchar de allí, no sabía donde aparcar, me llamaba la atención un obelisco que marca el lugar simbólico donde se cruzan las fronteras de Suiza, Alemania y Francia. Le dije al GPS que nos llevará allí.

Al llegar aparcamos en unos aparcamientos que hay al lado del obelisco y nos fuimos a dormir.

Tengo que decir que en Basilea es el único sitio de Suiza donde vimos gente extraña, drogadictos y de otro tipo, de todas formas no tuvimos ningún problema.